Ya está, me harté. Quiero hacer un manifiesto a favor de los “no cools”. Un manifiesto a favor de los errores, los no-éxitos, los clientes perdidos, las cuentas no ganadas o los episodios lamentables.

Estoy harto de tanto “self-broadcasting” en Facebooks y Twitters varios. No me interesa únicamente saber que has ganado no sé que cuenta, o que hoy has tenido 5 reuniones con super clientes maravillosos, o que darás tres charlas en no-se-que-conferencia-chachi-guay y la gente te ha aplaudido mientras comías un sandwich y posteabas en twitter más tarde -camino del AVE- que tu empresa chuta como-la-seda.

Va, un poco de honestidad y humildad. Que no somos tan cools, hombre. Que a veces las cosas no salen bien. O nos pillan a pie cambiado, con jersey azul, tejanos verdes y con los calcetines agujereados.

Y no pasa nada. Está bien. Es bueno.

:o)


Sentado en una silla que debe de tener, como mínimo, la misma edad que yo. Mirando a través de un ventanal casi-modernista. Viendo palmeras, mesas, tortugas y un patio romántico. La voz de Cohen susurra un nombre, que gracias a Spotify, un iPhone, un modem 3G y unos cascos de Apple llega precioso y claro a mis oídos.

Viajo en el tiempo.

Hace 15 años se repetía el mismo nombre, la misma canción, sólo que en otro lugar: en un salón de Mirasierra, estudiando ecuaciones, soñando con ser arquitectos o físicos o escritores o poetas. No existía, entonces, la mitad de las cosas que me rodean hoy mientras escribo estas líneas. Simplemente, no eran. No estaban. Nada. Cero. Oscuro.

Y en mitad de tanto silencio, el mismo nombre, la misma voz… y sentimientos muy parecidos (ahora) a los de entonces: Las mismas ganas de avanzar. De hacer cosas. De aprovechar el tiempo.

Hay cosas que nunca cambian. Una de ellas es Suzanne.

¡Qué bien!

PD: Dedicado a mi amigo Antonio: Arquitecto-inventor, amante de Cohen y compañero de insomnios y fértiles ansiedades creativas. Y a todas las cosas que existirán dentro de 15 años… y que no existen hoy, aún.



Como que imagino que muchos de vosotros no lo habréis leído aún, os comento en primicia mundial que ya ha llegado el nuevo iPad de Apple.

Ojo: Hemos dicho de Apple. No confundir con el Instituto Peruano de Artes y Diseño (página que hoy estaba líder en Google cada vez que alguien buscaba por la palabra iPad).

Habrá tiempo para hacer reflexiones sobre lo que tiene de herramienta revolucionaria, mero objeto de deseo o producto de comunicación seductora construído por el mago mundial de la comunicación seductora que es Steve Jobs. En este aspecto, a destacar la avalancha de comentarios contrariados en el blog de Applesfera hoy. Mucha gente esperaba más. Digamos que esperaban un verdadero “lobo”, y se han encontrado con un corderito. Un iPhone agrandado, se aventuran a comunicar algunos.

Por mi parte las primeras imágenes me han dejado algo frío. Pero después de ver el video presentación del producto que Apple ha colgado en su site, mis sensaciones al respecto han cambiado notablemente. Es lo que tiene Apple: mezcla imágenes, mensajes, voces y música de tal manera que generan en ti un deseo casi inmediato de adquirir el producto que presentan.

Pero, más allá de si el iPad, hoy, es o no es tan rompedor como lo fueron el iPhone o el iPod en su día, para mi lo que acaba de hacer Apple es muy grande. Creo que estamos delante de un verdadero “lobo” que viene disfrazado de “cordero”. Básicamente porque acaba de introducir en el mercado un dispositivo que, con un par de ajustes, se puede convertir en el ganador de la tan comentada “Guerra del salón”. Nos está vendiendo “disfrazado de iPhone gigante” lo que podría ser el mando de la televisión del futuro. Al fin y al cabo, es un gadget que todos desearemos tener entre nuestras manos cuando nos sentemos en el sofá y querramos olvidarnos de ratones y iPhones sin renunciar a los contenidos y entretenimientos que la vida 2.0 nos brinda online.

Ajusta un par de variables, dale tiempo a Apple para que lo “enganche” bien con un ordenador conectado a la tele, programa una buena aplicacion para iPad que gestione todo eso… y tienes una “killer app” que puede convertirse en un verdadero “lobo”.

Habrá que ver como evoluciona todo… Estaremos atentos.

(Por cierto, me comentan que la página peruana con la que abríamos este post ha aguantado el tirón sin siquiera pestañear. Un diez a su proveedor de hosting :-)


Este post es una declaración de intenciones.

Para dejar constancia de que uno de los propósitos de nuevo año es escribir más posts.

Qué novedad, ¿verdad?

Esta vez va en serio, lo prometo…

Feliz año a todos!