El offf intermitente (una no-crónica personal del offf)

Posted on mayo 5, 2008

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Sí, mi offf fue intermitente. Porque no fui a todo. Fui a lo que pude.

De entrada, como si de un buen presagio se tratara, el jueves al mediodía, por sorpresa, alguien dijo “it’s getting late!” en la oficina, y todos nos bajamos en manada al “opening”. Después, una vez ahí, entré en la típica dinámica de “marrón-volea” que me tuvo subiendo y bajando en bicicleta del CCCB -donde está el offf- hasta Gracia -donde están los marrones- repetidas veces a lo largo de todo el festival. Marrón va, marrón viene, conferencia, charla, cervecita, marrón que viene otra vez… y así hasta el viernes por la tarde, cuando di por finalizada la semana laboral y me volqué enteramente en mi regocijo personal.

Porque ciertamente, hubo mucho regocijo. No sé si quedará bien decirlo. Quizás debería hacer como esos diseñadores que conozco, tan buenos como coquetos, que se pasaron gran parte del offf tomando cañas en el patio, tostándose al sol, y criticando la baja calidad de casi todo. ¿Pues sabéis que? A mi me encantó la experiencia. Me gusta ver a gente que se desgañita por intentar buscar algo diferente, distinto y diferencial. A veces lo consiguen, otras no, pero que lo busquen, que tengan la preocupación de buscarlo, me encanta.

Hablando de buscar: literalmente flipé con un alemán (Frank Bretschneider) que hacía arte con ruido/música y puntitos animados, generando ondas y efectos visuales en 3D.

Entre cañitas, patatitas, un tiempo excelente y conferencias chulas, me harté de ver MacBooks Pro -el ordenador oficial del festival-, zapatillas de colorines, y niñas guapísimas paseándose a todas horas por todas partes. Por cierto, me llamó la atención la poca presencia de mujeres entre los conferenciantes. ¿Donde andarían?. Un tema a debatir.

Los de Graffiti Research Lab aportaron un toque subversivo agradable de ver y oír. Sus ideas -son los inventores del graffiti digital- son potentes, y las presentan bajo el slogan de “The Anti Advertising agency”. No está mal para los tiempos que corren. Lo único que no me quedó claro es como pagan las facturas. Sería bueno saberlo.

Tambien me sorprendieron los trabajos de los alumnos del Master en motion graphics de la escuela BAU, especialmente uno ambientado en el casco antiguo de Barcelona, con la música de “Lost in translation” de fondo. Muy emotivo. Aunque para momento emotivo el que viví cuando me senté justo detrás de Toni Segarra y prácticamente puede tocarle el hombro izquierdo con mi mano derecha. Lástima que no le conozca personalmente, porque sería genial poder dejar caer en este artículo líneas del estilo “…comentamos con Toni (Segarra) que el nivel este año había bajado…” o frases como “…entonces le dije a mi amigo Toni (Segarra): ¡Pero si esto ya lo hacía Yugop, aunque sin texturas cuadráticas!”. Habré de consolarme con citarle, y que la gente sepa que le tuve cerca.

Dentro del grupo de celebridades que no llegué a tocar hay que incluir a Joshua Davis. Fue muy gracioso, porque patrocinado por HP el americano se pasó gran parte del offf encerrado en una especie de mazmorra digital, jugueteando con su código y gastando tinta y papel a mansalva para imprimir y regalar posters generados en tiempo real. Cuando le tocó hablar, compartió escenario con Neville Brody y se generó un interesante coloquio entre los dos. Joshua es un showman, y se agradece verle, sentir su energía y reírle las gracias, pero no me terminé de creer el discurso de “escojo tres clientes, curro en temas comerciales 3 meses al año, y el resto del tiempo me dedico a viajar, dar conferencias, y experimentar”. No lo sé, no lo vi claro. Aunque quizás simplemente esté celoso, y sea eso lo que me impide aceptar que el tío dice realmente la verdad.

Pero hablemos de Neville Brody. Fue fantástico oírle. Él es uno de los maestros del diseño actual, y sin embargo no dejó de hablar de todo lo que le queda por aprender. Sus palabras estaban llenas de madurez y honestidad. Puso sobre la mesa la necesidad de recuperar lo difícil y complejo frente a las soluciones “listas para comer”, pre-masticadas y trituradas. Habló del diseño que exige, que demanda, que interactúa con quién lo ve pidiéndole que complete lo que falta, cerrando definitivamente su significado. Se despidió con un par de fotografías de su hijo llenas de esperanza y ternura. Un gusto verle, la verdad.

También fue especialmente interesante la conferencia que dio Jorge Calleja junto con North Kingdom. Lástima que me faltara tiempo después para hablar con él, felicitarle por el genial juego de “Got milk?” y llevarme un vaso de esos que se trajo como recuerdo. Al parecer, Jorge es ex colega de Luis Escorial en Juxt Interactive, y futuro compañero de Borgstrom en W+K / Amsterdam. No está mal el recorrido. También faltó tiempo para la sesión de Mario Klingemann, que dicen causó furor entre los flasheros presentes -desafortunadamente me pilló en una de las fases “marrón” de mi peculiar “marrón-volea”.

La última conferencia que vi, ya el sábado por la tarde, fue la de “Universal Everything”. Como era de prever, me quedé con muy buen sabor de boca, porque es impresionante lo que hacen estos chicos con marcas como Nokia, por citar un ejemplo.

Y así dimos por concluidos tres intensos e inspiradores días, de esos que te animan a seguir trabajando y buscando nuevos caminos, a seguir cuestionándote cosas. Porque es precisamente ahí -en la duda y el cuestionamiento crónico de casi todo- donde aparecen las mejores ideas y los mejores trabajos.

/PUBLICADO EN LA REVISTA “INTERACTIVADIGITAL”, 2006

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