Llueve sobre Moscú

Posted on mayo 21, 2008

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terry

Las imágenes son desoladoras: John Terry, completamente abatido, sollozando bajo una espesa lluvia en Moscú. Este hombre ha tenido hace unos minutos el triunfo de su equipo en las manos. Ronaldo había fallado su penalty, y el capitán del Chelsea se disponía a lanzar el suyo, que podía representar la primera copa de Europa de la historia del Chelsea.

Entonces, ha ocurrido algo. John ha resbalado justo antes de chutar. De manera fortuita. Ha pisado en un centímetro de césped que estaba inestable, y no ha encontrado tierra firme. Su pié izquierdo se ha hundido levemente, desequilibrándole lo suficiente para hacerle fallar el tiro. Increíble: un cúmulo de diminutas, fortuitas coincidencias, le han llevado al fracaso.

He apagado el televisor con la imagen de Terry en primer plano, desconsolado, con la cabeza gacha, llorando. ¿Os imagináis? ¿Pasar un año trabajando en un proyecto y finalmente, a pocas horas de subirlo online o de mandarlo a medios o de exponerlo o de lanzarlo, jugártelo todo a cara o cruz? Así, sin más, sin términos medios: sale cara, triunfo absoluto. Sale cruz, te vuelves a casa con las manos vacías.

El poema “If” de Kipling dice ago así como

“…If you can meet with Triumph and Disaster,
and treat those two impostors just the same”.

Es una frase reveladora. Creo que esconde en su interior tantas verdades juntas que apenas soy capaz de exponerlas aquí. En su base, una conclusión clara y definitiva: tendemos a pensar que hemos triunfado o fracasado en base a términos o variables erróneas. El triunfo, tal y como solemos entenderlo, tiene algo de farsante. Y lo mismo ocurre con el fracaso.

Porque un fracaso no puede depender de un milímetro de césped mal cortado, húmedo, desafortunadamente colocado en el mismo, exacto punto, donde pisamos unos segundos antes de dar el último paso hacia adelante en el mayor proyecto que hemos hecho jamás. Pienso que triunfamos en la medida en que hacemos lo que pensamos que debemos hacer en cada momento, y asumimos las consecuencias de ello. Triunfamos en la vida en la medida en que luchamos por hacer las cosas tal y como creemos que deben hacerse, y somos justos con nostros mismos y con los que nos rodean.

Eso es lo único a lo que podemos agarrarnos, porque finalmente, hagamos lo que hagamos, siempre puede salir todo mal. Eso sí, la buena notica es que siempre, por mal que vayan las cosas, si seguimos adelante sin decaer en el empeño, todo puede dar un vuelco inesperado y salir fantásticamente bien.

Ojalá que deje de llover pronto en Moscú.

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