20 euros

Posted on febrero 24, 2009

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20euros

Aeropuerto de El Prat. Once de la noche. Acabo de llegar a Barcelona de uno de esos viajes Express, tipología “avión-hotel-reunión-avión” con algún que otro mini-hueco en medio para dar un paseo por alguna ciudad que desconoces por completo.

Mientras fumo un cigarrillo, antes de subirme al taxi que me llevará (¡por fin!) a casa, se me acerca un chico con cara de buena persona y me pregunta si hablo ingles. Le digo que sí. Para mis adentros pienso “malo, este te hará el lío”. Pero le escucho.

Me cuenta una historia sobre una novia en Girona, un monedero robado, un autocar que sale en media hora y su necesidad imperiosa de lograr 19 euros para pagarse un billete. Dice que si le doy mis datos en una semana, cuando regrese a Noruega, me lo paga. Que por favor confíe en él.

El tipo no tiene mala pinta. Mochila, rubio, alto, sanote. Buen nivel de ingles y con un discurso coherente. Bien peinado. Limpio. Mi yo racional contraataca. Le suelto una retahíla de preguntas acerca de su historia, Girona, lo que estudia, dónde lo estudia y qué hace aquí. No se amilana y esboza un escenario vital verosímil. Mantiene la calma. Me digo a mí mismo que, o es verdad lo que me cuenta, o es un liante de primera.

Tomo una decisión. Echo mano de la cartera. Saco un billete de 20 euros y una tarjeta de GREY con mi dirección de email en ella. Le miro a los ojos. Le digo “si no vuelvo a saber nada de ti, nunca más, habrás contribuido a que el mundo sea peor, porque la próxima vez que alguien como tú me pida ayuda, no se la daré, y será por culpa tuya”. El tío me asegura que me mandará un email, que confíe en él, que le estoy salvando la vida.

Le doy el billete y la tarjeta. Me da las gracias. Me jura y me perjura que tendré noticias suyas. Me vuelve a dar las gracias y se va.

Cuando subo al taxi y se lo cuento al taxista el buen hombre me dice que acabo de perder 20 euros. Le digo que así no vamos a ninguna parte, y que hay que confiar un poco más en la gente.

Han pasado ya dos semanas desde aquello. No he recibido noticias del Noruego. Pero no me arrepiento de haberle dado los 20 euros. Yo cumplí mi parte del trato. Veremos si él cumple la suya

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