Riquezas, redes sociales y cafés

Posted on octubre 6, 2009

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Leyendo WIRED el otro día (sí, esa revista super-cool e inspiradora que tan bien queda mencionar que lees) me tropecé con un artículo sensacional. Hablaba de un chaval del MIT que anda haciendo un doctorado en el campo de las redes sociales en entornos laborales, analizando la influencia que tienen en la productividad de una empresa. En términos publicitarios, estaríamos hablando de evaluar cómo afecta a la calidad creativa de una agencia el grado de conexiones personales que se den entre sus empleados.

Para responder a esa pregunta, traza mapas de líneas conectando a todas las personas que se conocen de algo. Además, detecta los “hot spots” geográficos donde se dan las mayores concentraciones de encuentros y conexiones, tales como el cigarrillo de las once, el desayuno en la cocina, o la cervecita en el bar de abajo. Todo ello acaba dibujando una especie de “autopistas de la información” por dónde navegan datos tales como si a ésta le gusta el fútbol, si éste se ha divorciado, si el otro vio el documental de la dos, o si la otra pasa olímpicamente del primero. Informaciones que podríamos considerar triviales, pero que al parecer son mucho más relevantes de lo que parece.

Entre otras cosas, de su análisis se observa que la riqueza de conexiones entre personas, independientemente de que tengan o no perfiles profesionales a priori compatibles, tiende a enriquecer la calidad final del trabajo de la empresa.

Ubicando esto en un entorno de agencia, podríamos imaginarnos el caso de un copy interactivo que está en el cuarto piso peleándose con un briefing de una casa de discos, y coincide en la pausa del café con la directora de cuentas del sexto, que es una enamorada de la música. A lo poco que interactúen, surgirá una conversación sobre el briefing en cuestión, ella aportará su know-how sobre el tema (que ni siquiera menciona en su cv) y acabará por enriquecer la propuesta creativa de manera sustancial. ¡Esto es muy relevante! En un modelo tradicional de gestión empresarial, probablemente se les penalizaría por estar media hora de cháchara, y sin embargo gracias a esa charla sale una idea fantástica para el pitch… Curioso.

Extrapolando a niveles más generalistas, creo que por debajo subyace una especie de “axioma existencial universal”: la mayor riqueza que puedes tener, en un entorno personal pero también en un entorno laboral, son las relaciones que construyes con las personas que te rodean. Paradójicamente, tendemos a sentir que no tenemos tiempo para hacerlo, porque andamos muy ocupados, y somos cada vez más reacios a perder un minuto de nuestras importantísimas vidas con desconocidos que aparentemente no nos van a aportar nada.

¡Error! El interés en los demás, por poco interesantes que a priori nos puedan parecer, siempre termina por enriquecernos de una u otra forma. Porque cada uno aporta su granito de arena, su factor diferencial, su visión única y especial sobre lo que está pasando a nuestro alrededor. Y nunca sabemos cuando podrá resultar necesaria esa aportación. Además, interesarte sinceramente por los demás va a dejar en infinidad de personas una sonrisa cuando piensen en ti. Y eso, en manos de seres humanos, que probablemente sean los menos racionales y los más emocionales de todos los seres que pueblan este planeta (Dale Carnegie dixit) es un tesoro de incalculable valor.

Conclusión: pase lo que pase, de vez en cuando, tomémonos un café tranquilos y escuchemos atentamente a alguien con quién nunca habíamos hablado. Será positivo. Nos aportará algo.

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