La innovación y el efecto ETET

Posted on agosto 30, 2010

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tonto

Hoy leo a Joan Jimenez, frecuente generador de cosas inspiradoras, hablando acerca de la innovación y del fantástico caso de Dick Fosbury, que fue quién introdujo en el salto de altura una técnica extraña, novedosa, que implicaba saltar de espaldas a la varilla que se pretendía superar, gracias a la cual se hizo con una medalla de oro en México’ 68. Pero eso no es lo mejor. Lo mejor es que hoy en día se sigue saltando como él ideó. Y hace más de 40 años de aquello.

Viendo casos como éste, parece mentira que el mundo no esté lleno de gente probando formas alternativas de hacer las cosas, replanteándose constantemente el “status quo” instaurado. Parecería lógico ver en los supermercados a personas arrastrando los carros de maneras variadas y diversas. Por ejemplo, con cintas atadas a las orejas, para así liberar las manos y poder adquirir productos más fácilmente. Menuda tontería acabo de decir, verdad? No menos tontería que lo que debió parecer en su día tratar de batir un récord de salto de altura de espaldas.

Pues eso, esa reacción que (a mi el primero) nos ha salido cuando he planteado empujar carros de la compra con cintas atadas a las orejas es la principal razón por la cual no innovamos más. Lo podríamos definir como el efecto ETET, “tradicionalmente” conocido como el efecto “Este Tio Es Tonto”. Tenemos pavor al ETET. A que nos miren y se rían de nosotros. A que nos caigamos con todo el equipo y nos quedemos con cara de bobos, haciendo un ridículo monumental. Es natural. Nos pasa a todos.

La “barrera energética” que tenemos que superar para atrevernos a hacer algo diferente es alta y tosca:

  • Por un lado, está bien afianzada por el mencionado efecto ETET.
  • Por el otro, se refuerza por la inmensa cantidad de trompazos que hay que pegarse antes de dar con una innovación efectiva y valiosa.
  • Finalmente, nuestro propio miedo al cambio, por lo que podamos perder en el camino, el “tú dejame que yo ya estoy bien así”, conforma un escenario de dificultades que no es fácil sortear.

Ahora, a toro pasado, es bonito ver el video de Dick, saltando de espaldas, triunfando en México. Lo que me encantaría ver es el video de las innumerables caídas que debió sufrir hasta que logró saltar algo de esta peculiar manera. El documento fotográfico con las caras de sus compañeros de gimnasio la primera vez que empezó a hacer cosas extrañas cerca de la colchoneta. En definitiva, me encantaría tener captado el momento (que seguro que lo hubo) en que Dick le dijo a alguien “mira, voy a saltar así”, se lanzó a correr, se ubicó de medio lado, cayó contra la varilla… y el tipo que le miraba, atónito, comentó en voz baja a otro que andaba por ahí: “¿Pero este tío es tonto?”.

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