El Síndrome de i·Stendhal

Posted on septiembre 20, 2010

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iStendhal

Según la Wikipedia, esto es el Síndrome de Stendhal: “Una enfermedad que causa un elevado ritmo cardíaco, vértigo, confusión e incluso alucinaciones cuando el individuo es expuesto a obras de arte, especialmente cuando estas están expuestas en grandes cantidades” Leo esta definición y me pregunto si no estaremos todos sometidos a una especie de Síndrome de i·Stendhal debido a la ingente cantidad de contenidos y productos a los cuales tenemos acceso.

La revolución digital ha democratizado la generación y publicación de contenidos, permitiéndonos acceder a un volumen de información inimaginable hace apenas veinte años. Esto que, en principio, es bueno, tiene sus contrapartidas. Y pienso que es importante que empecemos a tenerlas en cuenta, porque los “nativos digitales” las estamos sufriendo en nuestras propias carnes. Si notas que cada vez te resulta más difícil concentrarte al 100% en algo y únicamente en ese algo, si regularmente sientes ansiedad porque puede que hayas dejado escapar algún contenido de valor por no haber estado conectado en el momento adecuado, si las reuniones empiezas a interrumpirlas crónicamente para chequear tu email, o consultar el Twitter, o leer un mensaje al móvil… Puede que empieces a sufrir el Síndrome de i·STendhal. La sensación que genera esa sobrecarga de ofertas a tu alrededor, para mi, es algo parecido a ir sentado en un tren de alta velocidad atravesando el más bello paisaje del mundo, con un televisor HD dentro del vagón emitiendo un Madrid-Barça, un iPod en tus manos dónde suena el estreno inédito del último disco de tu artista preferido, un LapTop en tus rodillas dónde te entran cada dos minutos emails familiares que quieres leer, y encima  un amigo sentado a tu lado que merece y exige un mínimo de atención.

¿Qué hacer? ¿A qué renunciar? ¿Sientes una cierta ansiedad al pensarlo? ¿Comprendes el agobio? Pues eso es el Síndrome de i·Stendhal.

Como suele pasar, a grandes males grandes remedios, y en este caso la solución probablemente sea tan sencilla como aplicar un mínimo de “higiene digital” en tu vida, junto con exigirte ciertas rutinas que, sin privarte de cosas de valor, eviten que te ahogues en la maraña de “vida 2.0” que crece sin límites a tu alrededor. No dejar el email abierto constantemente, o limitar las horas de acceso a Facebooks, Twitters y similares durante el día  puede ayudar a que no se conviertan en un constante elemento distractor que rompe tu curva de concentración regularmente. Autoimponerse, en las horas de ocio, separaciones estrictas entre contenidos relacionados con el trabajo y contenidos relacionados con hobbies y aficiones, tampoco viene mal.

Pero hay algo aún más importante que eso para irse liberando progresivamente del dichoso síndrome. Consiste en aprender a renunciar al “todo”, porque el “todo”, hoy, es inabarcable. Uno apenas puede aspirar a rasgar la superficie, seleccionar un porcentaje minúsculo de cuánto acontece, pasa o se crea, y dedicarle el tiempo suficiente para poder ser procesado y disfrutado.

Si lo pensamos en términos de canciones, es más fácil de comprender. Ni siquiera viviendo varias vidas tendríamos tiempo suficiente para poder oír todas las canciones que se han compuesto durante los últimos 40 años en el mundo. No pasa nada. No podrás escucharlas todas. Es inviable. Y sí, es una lástima. Pero más lastimoso es que las canciones que sí te da tiempo escuchar las escuches con prisas, buscando otras canciones, otros álbumes u otros contenidos que quizás (piensas) te iban a gustar más. Esa es la gran trampa del síndrome: la duda sobre si estás abarcando lo que realmente querías abarcar, unida al miedo a la equivocación y la incapacidad para renunciar al todo.

¿La solución? Renuncia y disfruta. Ese es mi consejo / medicina para luchar contra el Síndrome de i·Stendhal.

(Bueno, espero que no renuncies a este blog, claro :-)

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