Los calzoncillos de Batman y la revolución digital

Posted on marzo 28, 2011

0


batman

Hace un rato he visto en Twitter que pronto se podrán crear anuncios en Facebook adaptados a los contenidos que los usuarios posteen en sus Walls. Al leerlo he resoplado desanimado. La idea de que alguien use los contenidos que yo comparto con mis amigos en Facebook para aumentar las posibilidades de que haga cick en su banner me ha producido una tristeza enorme. Una sensación de vacío aguda.

Me he imaginado a un pobre publicista, agazapado detrás de una pestaña en mi muro, mirándome mientras navego, esperando sigilosamente a que yo diga algo. Y entonces, cuando por fin me decido a postear, tomando notas en un papel cuadriculado acerca de lo que estoy contando. Notas que podrían ser así:

“Dice algo de la lluvia y el frío ¡Venga! ¡A por el banner de Gas Natural!”.
“Ha colgado un video de Shakira: marchando la publi de Seat”.
“Está comentando una cosa rara de que es viernes y hace sol… Bueno, enchufémosle un banner de movistar, que esos encajan en todas partes”.

Pobre publicitario, pobres de nosotros ¡Y yo que pensaba que los nuevos medios habían revolucionado la manera de comunicarnos!  Pero, hombre, si el nuevo modelo consiste en esto, no sé si me siento tan feliz con la revolución en cuestión. Porque sí, es cierto: gracias a la era digital tenemos mil y una herramientas para entender mejor qué hacemos bien y qué hacemos mal. Además, podemos mejorar las estrategias de comunicación escuchando lo que nuestras audiencias nos quieren decir. Genial. Pero hay un matiz, hay un pequeño gran matiz (que, como suele pasar con los matices, cambia completamente el resultado final de la ecuación): una cosa es escuchar, y otra muy distinta es espiar.

A mi me gustan las personas que me escuchan. Sobre todo si tengo cosas por contar. Pero el vecino de enfrente, el que me analiza por detrás de la cortina tratando de sorprenderme en un renuncio, sin pantalones y con los calzoncillos de Batman, ya no me gusta tanto. O nada.

Supongo que por eso me ha entristecido la noticia. Porque pienso (iluso de mi) que mi muro de Facebook es mío y sólo mío, y porque prefiero que el modelo de calzoncillos que yo vista quede entre mi pareja y yo, y que no trascienda a los departamentos de marketing que me quieren vender algo ¿Es mucho pedir?

Posted in: General